martes, 4 de septiembre de 2012

Ensayo: El hombre en busca de sentido. -Por Viktor Frankl


            Sin lugar a duda, uno de los eventos que más ha marcado la historia no sólo de un país, sino del mundo entero, y no sólo de una persona sino de una generación completa, es la Segunda Guerra Mundial. Una de las implicaciones más grandes que tuvo esta guerra fue el intento de exterminio de los judíos, por parte de los nazis, liderados por Hitler, quien quería crear una raza pura. Con este fin, se crearon diversos campos de concentración y exterminio a lo largo de todos los territorios en los cuales había llegado el dominio alemán. Vicktor Frankl, fue unos de los prisioneros, que debido a su origen, y a pesar de sus logros académicos y contribuciones a la sociedad, fueron trasladados a diversos campos de concentración para trabajar en labores altamente peligrosas, y en condiciones verdaderamente precarias. Sin embargo, esto le dio la oportunidad a este neurólogo y psiquiatra de desarrollar  la escuela de la Logoterapia, por medio de su ensayo autobiográfico “El hombre en busca de sentido”. El presente ensayo pretende dar a conocer al autor, la obra mencionada con anterioridad y los aspectos psicológicos en ella tratados.

            Viktor Frankl (1905-1997)  fue un destacado neurólogo y psiquiatra austríaco. Entre sus más grandes logros se encuentra la fundación de la Logoterapia, considerada la tercera escuela vienesa de Psicología. Frankl empezó su carrera universitaria en la Universidad de Viena, cuando estudió medicina. Posteriormente se especializó en Neurología y Psiquiatría. Más tarde laboró en el Hospital General de Viena y dirigió el departamento de Neurología del Hospital de Rothschild. Su trayectoria académica fue interrumpida de 1942 a 1945, ya que fue prisionero en campos de concentración nazis durante la Segunda Guerra  Mundial. Sin embargo, este suceso, le sirvió para que,  pasado el momento de su liberación escribirá el ensayo autobiográfico “El hombre en busca de sentido”, en donde le demuestra al lector que pese a la magnitud del sufrimiento y las condiciones más precarias de existencia, los individuos son capaces de encontrar una razón por la cual vivir. Tras esta experiencia, además, Frankl fue catedrático en varias universidades tales como Harvard, Stanford, Universidad de Pittsburgh, y en la Universidad de Viena, entre otras. Todas estas experiencias, sumadas a los estudios y logros académicos de Frankl, le otorgaron reconocimientos por parte de varias instituciones a nivel mundial, así como el nombramiento de varios Doctorados Honoris Causa. Cabe mencionar, que  en Guatemala hay una clínica que lleva su nombre en la Universidad Francisco Marroquín (En red, disponible en: http://newmedia.ufm.edu/gsm/index.php?title=Franklufm)

            “El hombre en busca de sentido” es el producto de las experiencias que Frankl vivió mientras fue prisionero en un campo de concentración nazi. En este ensayo autobiográfico, el autor transporta al lector a esos terribles momentos que tanto el autor como sus compañeros vivieron. Sin embargo, al inicio de esta obra, el autor destaca que su objetivo no es ilustrar los acontecimientos, sino que estos son una herramienta para demostrar cómo el ser humano busca un porqué vivir, un sentido a la vida, una meta por alcanzar.

             Esta obra consta de dos partes.  La primera parte consta de la narración de tres fases principales de la experiencia en el campo de concentración. La primera fase corresponde al “Internamiento en el campo”; la segunda a la “vida en el campo” y la tercera, a la “liberación”. La primera parte muestra el shock al que entraron los prisioneros al darse cuenta que estaban siendo recluidos en un campo de concentración en Auschwitz, sus primeras reacciones y pensamientos tales como el que les cruzara por la mente suicidarse tirándose a la alambrada electrificada.  La segunda parte, es donde se concentra todo el análisis psicoterapéutico que el autor hace de los prisioneros mientras transcurrían los años en que estuvieron cautivos. En esta parte Frankl destaca aspectos como la pérdida de sensibilidad ante los actos brutales que cometían los capos, capataces  y miembros de la SS en contra de los prisioneros. Es en esta parte en donde el lector puede llegar a comprender un poco más la magnitud de las condiciones en las que estas personas estaban, ya que el autor recurre a la narración de varios eventos con el fin de explicar su análisis psicológico. La tercera parte, correspondiente a la liberación de los prisioneros, expone la desilusión que algunos podían llegar a tener, la pérdida de sensibilidad hacia un evento que habían esperado por años, así como la manera en que varios de sus compañeros se adaptaron al regreso a una vida de libertad.

            La segunda parte de esta obra, es una explicación que Frankl hace sobre  los aspectos básicos de la Logoterapia, tales como la frustración existencial, el sentido de la vida, el sentido del sufrimiento, y el suprasentido,  entre otros.

            “El hombre en busca de sentido” hace mención de aspectos muy importantes en la psicología y como resultado de procesos cerebrales que no únicamente ocurren cuando una persona es prisionera de un campo de concentración. Si bien, la experiencia del autor puede ejemplificar dichos aspectos de manera más gráfica y extrema, al pasar de las últimas páginas de este ensayo, el lector puede caer en cuenta que el sentido de la vida no lo buscan todas las personas, independientemente de su situación, circunstancia, raza, género, etc.

            El cerebro es el motor del cuerpo. Es la parte que le da sentido a y controla la diversidad de músculos en el cuerpo humano. Es la parte que controla las reacciones de los individuos ante determinados estímulos. Así pues, el sistema nervioso hace posible el increíble acto de respirar, sin que tengamos que estar conscientes de ello. Éste le da vida a los latidos del corazón. Y, sin embargo, también le da vida a los pensamientos, emociones, sentimientos, y sensaciones. El cerebro juega una parte muy importante en lo que un ser ve, y la forma en la que lo ve.

            Un ejemplo claro de esto es la apatía mencionada por Frankl al principio del relato de la vida dentro del campo de concentración. El autor menciona que un prisionero recién llegado al campo, volteaba la cabeza a la hora de ver como un agente de la SS maltrataba a un recluso. Sin embargo, con el tiempo, los prisioneros se fueron adaptando a estos sucesos y su sensibilidad ante los mismos se iba perdiendo, al punto que eran capaces de ver cómo azotaban a un hombre sin voltear la cara; al punto que podían ver como le amputaban las extremidades a alguien que le había dado gangrena a causa de las bajas temperaturas y condiciones precarias en las que trabajaban;  y, más impactante aun,  al punto que estos presos estuvieron cautivos durante más de tres años, soñando día con día con el momento en que se levantaría la bandera blanca de la libertad, y el día que por fin ese sucede, no sintieron alegría. El cerebro fue capaz de crear una coraza inhibiendo cualquier señal de sensibilidad.

            Frankl explica también, como la mente es capaz de darle in giro completo a la percepción que un individuo tiene ante la circunstancias, lo cual es determinante en su comportamiento. Para ejemplificar esto, narra varios sucesos. Uno de ellos puede ser el momento en que uno de los compañeros del autor, convaleciente por el tifus, tuvo un sueño que serían liberados en determinada fecha. Esto le dio un aliento, algo porqué luchar a este individuo. Sin embargo, conforme se acercaba esa fecha y no se miraban señales que la guerra iba a terminar, el hombre empezó a decaer en su salud, hasta que una noche empezó a delirar y falleció. El hombre siempre estuvo enfermo de tifus, la enfermedad siempre estuvo latente desde el momento que empezó a padecerla hasta el último día. Lo que cambió su desempeño fue la idea que él tenía en su mente en que la guerra acabaría pronto.

            Otro ejemplo de esto, es la manera en la que Frankl lidiaba día con día con su cautividad. El menciona que mientras sus compañeros se preguntaban cuándo saldrían de eso, cuándo se acabaría la guerra, él se preguntaba si ese sufrimiento tenía un sentido y cuál era. La búsqueda de ese sentido del sufrimiento lo impulsaba a seguir luchando. Si no le hubiese encontrado el sentido, su mente hubiera causado la pérdida de la voluntad. Claramente, estaba inspirado en la frase de Nietzche: “quien tiene un porque para vivir puede soportar casi cualquier como”.

            El autor menciona muchas anécdotas de personas que no le habían encontrado el sentido a su existencia y a su sufrimiento, no sólo dentro del campo de concentración sino también menciona personas que nunca pasaron por una situación de tal magnitud, pero que debido a la pérdida de un ser querido, no lograban encontrarle sentido ni a su existencia o a su sufrimiento.

            Esta breve obra toca una serie de aspectos mentales y emocionales por las que todo ser humano pasa: la apatía, la desilusión, la esperanza, el amor, las ganas de sobrevivir, la pérdida de voluntad, etc. Todos estos aspectos el autor los vivió de manera extrema en su paso por Auschwtiz. Pero de esta experiencia logró terminar de sentar las bases de la tercera escuela de Viena de la Psicología, la Logoterapia, la ciencia del sentido de la vida.

 

 

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